Análisis de sangre detecta recidivas de pulmón meses antes del escáner

Tras una cirugía por cáncer de pulmón, los pacientes esperan entre escáneres de imagen periódicos, y para muchos de ellos la espera es donde se instala el miedo. Un tumor puede ser demasiado pequeño para aparecer en una imagen mientras ya está liberando ADN en la sangre. Un estudio publicado en The Journal of Molecular Diagnostics indica que un análisis de sangre puede captar primero esa señal: un resultado positivo detectó una recidiva microscópica meses antes de que los escáneres mostraran un tumor físico.
El cáncer de pulmón de células no pequeñas, o CPCNP, es el tipo más común de cáncer de pulmón y sigue siendo la principal causa de muerte por cáncer. Los tumores pequeños en los estadios I y II suelen extirparse mediante cirugía, y las tasas de supervivencia son razonablemente altas. Aun así, las tasas de recidiva en el estadio I oscilan entre el 5 % y el 19 %, y el seguimiento con imagen sigue siendo el estándar de atención. El método que probó el equipo funciona de forma distinta a un escáner: analiza material genético. El ADN tumoral procede de una muestra de anatomía patológica, y el ADN normal, de la capa leucocitaria (buffy coat), la capa de glóbulos blancos separada de una muestra de sangre. Ambos se someten a secuenciación del genoma completo, una lectura íntegra del código genético, para construir una firma única de cada paciente. En cada seguimiento, el ADN tumoral circulante en el plasma se secuencia y se compara con esa firma mediante un algoritmo de reconocimiento de patrones basado en inteligencia artificial. La tecnología de secuenciación fue desarrollada por Asaf Zviran, de C2i Genomics, en Nueva York.
El estudio siguió a los pacientes durante todo su tratamiento mediante extracciones de sangre seriadas. Harvey Pass, cirujano cardiotorácico del NYU Langone Health, afirma que quiere saber cuanto antes si un cáncer ha regresado, ya que incluso los pacientes en las fases más tempranas corren ese riesgo. Matija Snuderl, patólogo de la misma institución, denomina a esto pruebas de enfermedad residual mínima, es decir, la búsqueda de la pequeña cantidad de cáncer que queda tras el tratamiento, y lo describe como «un cambio fundamental en la atención posoperatoria». El artículo del estudio menciona específicamente el adenocarcinoma de pulmón en estadio IA. El relato no ofrece el número de pacientes ni cifras de sensibilidad o especificidad, por lo que las afirmaciones de alta precisión descansan, por ahora, en la propia descripción de sus resultados por parte de los autores.
Los primeros beneficiarios serían los pacientes sometidos a vigilancia tras una cirugía en fase temprana, y los clínicos que les hacen seguimiento. Según los investigadores, la prueba podría identificar mucho antes a los pacientes de riesgo alto o bajo, orientar un tratamiento dirigido para quienes presenten enfermedad residual detectable y evitar a quienes tengan resultados claros un sobretratamiento y una toxicidad innecesarios. Reanudar el tratamiento mientras la carga de la enfermedad es muy baja podría, en palabras de los autores, mejorar sustancialmente los resultados a largo plazo y el pronóstico de supervivencia. El estudio no ofrece una fecha para el uso rutinario ni describe cómo encajaría la prueba en los calendarios de seguimiento habituales. Hasta que un estudio más amplio y reproducido de forma independiente informe de su precisión, el cambio sigue siendo un resultado de investigación para la consulta, y no un sustituto del escáner.
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