Estudio vincula órganos reproductores y envejecimiento tisular
En un corte teñido de tejido humano, el envejecimiento se parece menos a un calendario que a un conjunto de desvíos irregulares: los vasos sanguíneos cambian pronto, mientras que el útero acumula cambios mucho más tarde. Los investigadores dirigidos por el biólogo computacional Sanju Sinha, del Sanford Burnham Prebys Medical Discovery Institute, afirman ahora que los órganos reproductores podrían ayudar a marcar el ritmo de esos cambios en todo el organismo, tras analizar más de 25.000 biopsias post mortem de casi 1.000 donantes adultos.
En lugar de contar los años o las modificaciones no mutacionales del ADN, el equipo midió el envejecimiento estructural: cambios en la arquitectura celular visibles en muestras teñidas de histopatología. Su marco de tasa de envejecimiento estructural basada en patología relacionó esos patrones con una mayor inflamación, menos energía y un peor control de calidad. Como no necesitaba entrenarse con la edad cronológica, el método podía revelar trayectorias que un enfoque molecular más lineal podría pasar por alto.
El mapa no mostraba un ascenso uniforme. Los ovarios siguieron un patrón bimodal: el envejecimiento aumentó en la treintena, disminuyó en la cuarentena y volvió a aumentar durante la menopausia. En distintos órganos, las personas con señales de envejecimiento en el esófago también mostraban patrones coordinados en la próstata, lo que llevó a los investigadores a apuntar a un vínculo relacionado con las hormonas sexuales.
Los datos de expresión y regulación génica de la misma cohorte del Genotype-Tissue Expression Project ofrecieron una posible explicación biológica del patrón. Los tejidos conectados por las hormonas sexuales parecían envejecer al mismo ritmo, y más de la mitad de los tejidos estudiados coincidían con los cambios arquitectónicos observados en los ovarios. Los investigadores sostienen que el deterioro de un eje de señalización hormonal podría sincronizar el deterioro estructural de los órganos digestivos y reproductores. Es una línea de investigación, no una prueba de que tratar un órgano reproductor revierta el envejecimiento en otras partes del organismo.
En términos concretos, el beneficio es una forma mejor de decidir dónde buscar intervenciones: si el envejecimiento estructural de un tejido sigue el ritmo del sistema reproductor, los investigadores podrían utilizar vías relacionadas con las hormonas para desarrollar tratamientos que alivien el envejecimiento de ese tejido. Publicado en Nature Aging, el trabajo describe un marco y una asociación, no un tratamiento demostrado.
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