Batería de IA probada en laboratorio: pedido de 5 GW de Crusoe

En julio, cerca de 4 gigavatios de carga de centros de datos en Virginia se desconectaron de la red en un solo episodio, según el operador de red PJM Interconnection. Es el tipo de caída repentina que preocupa a quienes mantienen el equilibrio de la red. Un nuevo sistema de baterías de la startup ON.Energy está diseñado para amortiguar exactamente este tipo de sacudidas, en ambos sentidos.
Durante décadas, los centros de datos han dependido de los sistemas de alimentación ininterrumpida, o SAI: conjuntos de baterías, en su mayoría de diseños antiguos de plomo-ácido, conectados a los servidores para que la computación siga funcionando si el suministro eléctrico parpadea o falla. No sirven para nada útil hasta que hay una emergencia. Los promotores y operadores de centros de datos siguen prefiriendo a menudo los combustibles fósiles para el suministro permanente, y los analistas del sector afirman que se muestran reacios a añadir baterías salvo que la rentabilidad sea clara o que simplemente no puedan prescindir de ellas.
La idea de ON.Energy consiste en colocar baterías de iones de litio entre la red y el complejo de centros de datos, donde podrían actuar como amortiguadores. El consejero delegado y cofundador, Alan Cooper, afirma que el trabajo ha durado aproximadamente media década y que aspira a establecer «el nuevo estándar para conectar el centro de datos a la red». El problema es la velocidad: según Shahil Shah, ingeniero jefe del Laboratorio Nacional de las Montañas Rocosas, la demanda eléctrica de un centro de datos puede pasar «del 5 % al 100 % en unos pocos milisegundos». Shah, que dirige el laboratorio con el simulador de red donde se probó el sistema en configuraciones de varios megavatios, afirma que otras empresas trabajan en baterías similares, entre ellas Prevalon Energy, y que también se están probando algunos proyectos que todavía no puede nombrar.
Lo demostrado hasta ahora es el comportamiento en laboratorio, no el funcionamiento en una red real. Las pruebas se realizaron en un simulador, y las fuentes no aportan resultados de campo de un centro de datos en funcionamiento. El pedido de 5 gigavatios de Crusoe supone el compromiso de construir a escala comercial, pero las fuentes no indican fecha de entrega, precio ni emplazamiento. Esa es la prueba que todavía queda por delante.
Para los operadores de red, el valor está en una carga que se comporte de forma predecible. Para los promotores, la propuesta de ON.Energy, según la propia descripción de la empresa, es una batería que se carga siempre desde la red y suministra siempre energía limpia a los servidores, algo que Cooper describe como fusionar una planta de almacenamiento a escala de red y un SAI en «un único activo». Si las pruebas a escala comercial confirman los resultados de laboratorio, la ventaja llegaría primero a los centros de datos que ya no puedan contar con un respaldo fósil, y a los operadores de red que deben ahora establecer normas para estas grandes cargas. Hasta entonces, las cifras proceden de la empresa y del laboratorio, y aguardan confirmación sobre el terreno.
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