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En el laboratorio, los álamos jóvenes usan «músculos» para corregir su postura

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Traducido por IA del inglés — ver el texto original. 5 idiomas disponibles, el tuyo se añade con un clic.

Dentro de una esfera iluminada desde todas las direcciones, unos álamos jóvenes permanecían sobre una plataforma horizontal giratoria. Con el tiempo, contrarrestaron esa posición y se desplazaron hacia la vertical. Investigadores del Instituto Nacional de Investigación para la Agricultura, la Alimentación y el Medio Ambiente de Francia, o INRAE, y de la Universidad Clermont Auvergne afirman haber identificado el mecanismo: la madera de tensión, un tipo especial de madera en el interior del tallo, actúa como un músculo para redirigir el crecimiento.

El resultado llega después de un descubrimiento realizado hace casi 15 años, cuando los científicos comprobaron que las plantas tenían un mecanismo biológico que controlaba la morfología —su forma—, algo que se creía exclusivo de los animales. El nuevo experimento buscó la pieza que faltaba: no si las plantas podían darse forma, sino cómo detectaban su posición y la corregían.

El montaje eliminó deliberadamente las señales habituales. Los árboles jóvenes se curvaron primero hacia arriba, en dirección a la luz, después de ser colocados horizontalmente. Los investigadores los hicieron girar en una esfera iluminada desde todas las direcciones, eliminando el papel de la gravedad como motor del crecimiento vertical. Descubrieron que la madera de tensión se formaba en un lado del tallo y utilizaba un movimiento de empuje y tracción para impulsar el crecimiento hacia arriba; más tarde cambiaba de lado, y ambos lados trabajaban como músculos opuestos para enderezar el álamo.

Bruno Moulia, director de investigación del INRAE, describe el proceso como un «auténtico circuito sensoriomotor» que opera en las partes leñosas de los árboles. Como producir madera de tensión requiere mucha energía, el comportamiento es algo más que una consecuencia pasiva del crecimiento: es una respuesta estratégica que ayuda al árbol a mantener su forma. Félix Hartmann, ingeniero de investigación del INRAE, afirmó que el hallazgo dependió de reunir a investigadores de distintas disciplinas. Moulia sostiene que una mala coordinación en la activación sucesiva de la madera de tensión provoca un exceso de tensión interna, lo que puede afectar a la calidad de la madera.

El beneficio concreto es limitado, pero útil: el mecanismo podría orientar la investigación aplicada destinada a mejorar la calidad de la madera y obtener árboles más rectos y relajados. El límite también está claro. Las pruebas proceden de álamos jóvenes en un experimento controlado, por lo que describen un mecanismo biológico, no un método forestal demostrado. La investigación se publicó en New Phytologist.

Casi 15 añosTiempo transcurrido desde la identificación del mecanismo anterior de morfología vegetal

Fuentes — leer los originales(hora de París)

New AtlasEN
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