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Original y traducción

Gafas sin batería leen señales de salud a partir de parpadeos

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Las dos versiones están alineadas bloque a bloque, en el orden del texto: titular, lo esencial y después párrafo a párrafo. Cuando la traducción ha fusionado o dividido un párrafo, la casilla correspondiente queda vacía — nunca emparejamos dos pasajes a ojo.

Original · inglés
Battery-free glasses prototype reads health signals from blinks
Traducción · español
Gafas sin batería leen señales de salud a partir de parpadeos
Original · inglés
Northwestern University's GlassTENG glasses run on the energy of blinks, smiles and jaw movements, with no battery.
Traducción · español
Las gafas GlassTENG, de la Universidad Northwestern, funcionan con la energía de los parpadeos, las sonrisas y los movimientos de la mandíbula, sin batería.
Original · inglés
In tests on 20 volunteers, the prototype identified what the wearer was doing with 93.8% overall accuracy.
Traducción · español
En las pruebas con 20 voluntarios, el prototipo identificó lo que hacía el usuario con una precisión global del 93,8 %.
Original · inglés
Talking was often mistaken for eating (37% of cases), and the glasses still send data to a phone over Bluetooth.
Traducción · español
Hablar se confundía a menudo con comer (en el 37 % de los casos), y las gafas siguen enviando datos a un teléfono por Bluetooth.
Original · inglés

Your eyes blink roughly 14 to 20 times a minute, and each blink is motion that normally goes nowhere. At Northwestern University, a team led by Nivedita Arora has built a pair of glasses that turns that motion into power for its own health sensors, with no battery at all.

Traducción · español

Los ojos parpadean entre 14 y 20 veces por minuto, y cada parpadeo es un movimiento que normalmente no sirve para nada. En la Universidad Northwestern, un equipo dirigido por Nivedita Arora ha construido un par de gafas que convierte ese movimiento en energía para sus propios sensores de salud, sin batería alguna.

Original · inglés

The prototype is called GlassTENG. It draws energy not only from blinks but also from smiles, jaw clenches and eyebrow raises. Its sensors read those movements, along with the wearer's pulse, to track bruxism (teeth grinding), fatigue and cardiovascular health. The key component is the triboelectric nanogenerator, or TENG: a thin layer that produces a brief electrical charge when two different materials touch and then separate. Here, the materials are the sensor and the skin of the wearer's face. The movement of the face is itself the energy source, which is why the device needs no battery to charge or replace.

Traducción · español

El prototipo se llama GlassTENG. Obtiene energía no solo de los parpadeos, sino también de las sonrisas, del apretar la mandíbula y de la elevación de las cejas. Sus sensores leen esos movimientos, junto con el pulso del usuario, para seguir el bruxismo (rechinamiento de dientes), la fatiga y la salud cardiovascular. El componente clave es el nanogenerador triboeléctrico, o TENG: una capa fina que produce una breve carga eléctrica cuando dos materiales distintos se tocan y luego se separan. Aquí, los materiales son el sensor y la piel del rostro del usuario. El movimiento de la cara es en sí mismo la fuente de energía, por lo que el dispositivo no necesita batería que cargar ni reemplazar.

Original · inglés

The frame carries three sensors. One sits on the nose bridge, near the angular artery, and picks up pulse, blinks and eyebrow movement. A second rests on the temple and tracks pulse and jaw activity. The third sits closer to the ear and detects chewing and teeth clenching. Each action produces its own signature: 50 to 100 millivolts for the pulse, 200 to 500 millivolts for blinks and eyebrow raises, and up to 1.5 volts for strong jaw movements. A machine-learning algorithm trained on examples analyzed signals from 20 volunteers and reached an overall accuracy of 93.8% in identifying the activity. Teeth clacking was recognized 99% of the time, jaw clenching 96%. For the pulse, tested separately on 10 seated, resting participants, the glasses differed from a reference chest strap by an average of 1.82 beats per minute.

Traducción · español

La montura lleva tres sensores. Uno se sitúa en el puente de la nariz, cerca de la arteria angular, y capta el pulso, los parpadeos y el movimiento de las cejas. Un segundo descansa en la sien y registra el pulso y la actividad de la mandíbula. El tercero está más cerca de la oreja y detecta la masticación y el apretar de dientes. Cada acción produce su propia señal: de 50 a 100 milivoltios para el pulso, de 200 a 500 milivoltios para los parpadeos y la elevación de las cejas, y hasta 1,5 voltios para los movimientos fuertes de la mandíbula. Un algoritmo de aprendizaje automático, entrenado con ejemplos, analizó las señales de 20 voluntarios y alcanzó una precisión global de 93,8 % al identificar la actividad. El choque de dientes se reconoció en el 99 % de los casos y el apretar la mandíbula en el 96 %. En cuanto al pulso, probado por separado con 10 participantes sentados en reposo, las gafas se diferenciaron de una banda torácica de referencia en 1,82 latidos por minuto de media.

Original · inglés

The limits are clear, and the researchers name them. Talking was identified correctly only 55% of the time and was mistaken for eating in 37% of cases, because both activities move the jaw and engage the temporalis muscle, at the side of the head, in similar ways. For now the glasses send their data by Bluetooth to a phone or tablet. The team's next step is on-device computation, which would let the frames react on their own. The reporting does not give a date for that, nor any figures on wear duration or large-scale testing. What the work shows is that the face can power its own sensors, and that a frame people already wear could in principle become a health monitor without a charger. The results will be presented at the UbiComp/ISWC 2026 symposium in Shanghai this week.

Traducción · español

Las limitaciones son claras, y los investigadores las enumeran. Hablar se identificó correctamente solo en el 55 % de los casos, y se confundió con comer en el 37 %, porque ambas actividades mueven la mandíbula y activan el músculo temporal, situado a un lado de la cabeza, de forma parecida. Por ahora, las gafas envían sus datos por Bluetooth a un teléfono o una tableta. El siguiente paso del equipo es el cálculo en el propio dispositivo, lo que permitiría que la montura reaccionara por sí sola. La información disponible no indica una fecha para ello, ni cifras sobre el tiempo de uso o las pruebas a gran escala. Lo que muestra el trabajo es que el rostro puede alimentar sus propios sensores, y que una montura que la gente ya lleva podría, en principio, convertirse en un monitor de salud sin necesidad de cargador. Los resultados se presentarán esta semana en el simposio UbiComp/ISWC 2026, en Shanghái.

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