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Ein Gedanke bleibt im Kopf verborgen, bis man ihn ausspricht. Ein neues KI-Tool verkürzt diesen Weg. Es erkennt allein durch die Analyse von Gehirnscans, was ein Mensch gerade betrachtet, und erzeugt auf dieser Grundlage das passende Bild, mit nach Angaben des Berichts bemerkenswerter Präzision.
Un pensamiento permanece oculto en la mente hasta que se expresa. Una nueva herramienta de IA acorta ese camino. Identifica, solo mediante el análisis de escáneres cerebrales, qué está mirando una persona en ese momento, y genera sobre esa base la imagen correspondiente, con una precisión que, según el informe, es notable.
Entwickelt hat das Werkzeug Michal Irani gemeinsam mit ihren Kollegen am Weizmann Institute for Science in Rehovot in Israel. Die Gehirnscans stammen aus der Magnetresonanztomografie (MRT), einem Verfahren, das die Aktivität des Gehirns über Veränderungen im Blutfluss sichtbar macht. Das Modell wird mit solchen Daten trainiert, bis es Zusammenhänge zwischen Hirnaktivität und Bildern erkennt. Vorgestellt hat Irani das Tool, das sie „Universal brain encoder“ nennt, im vergangenen Monat auf der Konferenz „Cognitive Computational Neuroscience“ in New York.
La herramienta la desarrolló Michal Irani junto con sus colegas en el Instituto Weizmann de Ciencia, en Rehovot (Israel). Los escáneres cerebrales proceden de la resonancia magnética (RM), un procedimiento que hace visible la actividad del cerebro a través de los cambios en el flujo sanguíneo. El modelo se entrena con esos datos hasta reconocer relaciones entre la actividad cerebral y las imágenes. Irani presentó el sistema, al que denomina «Universal brain encoder», el mes pasado, en la conferencia «Cognitive Computational Neuroscience», en Nueva York.
Das Besondere ist die Richtung. Die meisten Verfahren zur Gehirnforschung messen, was im Kopf geschieht. Dieses Werkzeug kann auch umgekehrt arbeiten: Aus dem Bild, das eine Person betrachtet, lässt sich deren Gehirnaktivität vorhersagen. Damit soll der Encoder vor allem mehr Aufschluss darüber geben, wie das Gehirn Sinneseindrücke verarbeitet. Der Bericht betont ausdrücklich diese grundlegende Funktion, nicht eine fertige Anwendung.
Lo especial es la dirección. La mayoría de los métodos de investigación cerebral miden lo que ocurre en la mente. Esta herramienta también puede funcionar a la inversa: a partir de la imagen que observa una persona, es posible predecir su actividad cerebral. Con ello, el codificador debe ofrecer, sobre todo, más información sobre cómo el cerebro procesa las impresiones sensoriales. El informe subraya expresamente esta función básica, y no una aplicación ya terminada.
Was daraus praktisch werden kann, ist offen, und der Bericht lässt die Möglichkeiten bewusst als Hoffnung stehen. Menschen mit Locked-in-Syndrom, die sich kaum oder gar nicht bewegen und sprechen können, könnten mit einem solchen Verfahren vielleicht wieder kommunizieren. Wissenschaftler könnten außerdem versuchen, den Inhalt von Träumen nachzubilden. Die Neuroethikerin Judy Illes, die nicht an der Arbeit beteiligt war, nennt den therapeutischen Ansatz „unglaublich spannend“. Zugleich wirft ein Gehirn, das sich lesen lässt, die Frage der mentalen Privatsphäre auf, der der Bericht einen eigenen Abschnitt widmet. Wann und ob das Verfahren den Weg in Kliniken findet, nennt der Bericht nicht.
Lo que pueda llegar a ser útil en la práctica está por ver, y el informe deja deliberadamente esas posibilidades como esperanzas. Las personas con síndrome de enclaustramiento, que apenas pueden moverse o hablar, podrían quizá volver a comunicarse con un procedimiento de este tipo. Los científicos también podrían intentar reconstruir el contenido de los sueños. La neuroeticista Judy Illes, que no participó en el trabajo, califica el enfoque terapéutico de «increíblemente interesante». Al mismo tiempo, un cerebro que puede leerse plantea la cuestión de la privacidad mental, a la que el informe dedica un apartado propio. El informe no indica cuándo, ni si, este procedimiento llegará a las clínicas.