La quercetina frena células de cáncer de pulmón en laboratorio

En el laboratorio del Universitätsklinikum Erlangen, las células de cáncer de pulmón que normalmente siguen dividiéndose y extendiéndose se ralentizaron al estar expuestas a la quercetina. Casi toda su migración se detuvo a la dosis más alta probada. El compuesto procede de una fuente conocida: se encuentra en cítricos, cebollas y trigo sarraceno, y ya es conocido por sus propiedades antiinflamatorias.
El cáncer de pulmón es el cáncer más frecuente en el mundo y causa más muertes que cualquier otro, y sin embargo los tratamientos actuales no funcionan en todos los pacientes. La doctora Susetta Finotto, del Departamento de Neumología Molecular, señaló una diferencia clave: «Muchos fármacos contra el cáncer de pulmón actúan sobre una sola molécula. La quercetina, en cambio, atacó en varios puntos a la vez en nuestros experimentos». El equipo examinó su efecto sobre células de cáncer de pulmón en el laboratorio, en secciones de pulmón de ratón y en ratones vivos.
El mecanismo es lo que hace interesantes los resultados. La quercetina ralentizó la división celular y, en uno de los dos tipos celulares estudiados, redujo el estrés oxidativo, el daño causado por compuestos reactivos de oxígeno que pueden contribuir al cáncer. También disminuyó las cantidades de EGFR, una proteína que recibe las señales de crecimiento y las transmite al interior de la célula, y de PD-L1, que ayuda a las células cancerosas a ocultarse del sistema inmunitario. En secciones de pulmón de ratón, la quercetina aumentó el interferón alfa-2, un mensajero que ayuda al sistema inmunitario a defenderse de los tumores. El microbioma intestinal de los ratones también cambió, con más bacterias que producen ciertos ácidos grasos de cadena corta, que viajan por el torrente sanguíneo hasta los pulmones y pueden inhibir allí el crecimiento de las células cancerosas. Carvalho, la primera autora, explicó que «cuanta mayor era la dosis de quercetina, menos células cancerosas migraban».
Lo que esto cambia, y para quién, es por ahora limitado. Ningún paciente recibe quercetina como tratamiento a partir de este trabajo, y el estudio no demuestra que comer más cítricos o cebollas proteja a nadie. Los datos con ratones son escasos: solo unos pocos animales desarrollaron un tumor, por lo que los autores piden más estudios que confirmen la reducción de los focos tumorales. Que alguno de estos resultados se transfiera a los humanos es, en palabras de los autores, poco claro. El beneficio más realista a corto plazo es una mejor comprensión de cómo interactúan varias vías del cáncer, lo que podría orientar la futura investigación de fármacos. El equipo de Finotto prevé examinar a continuación el posible efecto preventivo, pero el artículo no ofrece ningún calendario para ese trabajo ni para ningún ensayo clínico.
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