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Los ratones apuntan a los ganglios en el daño tipo alzhéimer

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Traducido por IA del inglés — ver el texto original. 5 idiomas disponibles, el tuyo se añade con un clic.

Dos cerebros de ratón están en el centro de una nueva pista sobre el daño similar al del alzhéimer: uno muestra la lesión tisular asociada a la acumulación de tau, mientras que el otro muestra qué ocurre cuando se evita la respuesta inmunitaria perjudicial. Investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington en St. Louis descubrieron que eliminar células dendríticas de los ganglios linfáticos y otros lugares reducía drásticamente la neurodegeneración que normalmente aparece en estos ratones.

La vía comienza fuera del cerebro. Las células dendríticas son células inmunitarias que indican a las células T —defensas que atacan a las células que portan una diana reconocida— qué señales moleculares deben perseguir. En los modelos de ratón, las células dendríticas periféricas prepararon a las células T CD8, un subtipo de células T, y estas se acumularon en el cerebro después de que se formaran los ovillos de tau. El cerebro contiene muy pocas de las células dendríticas relevantes, y las presentes no parecían estar dirigiendo esta respuesta.

La intervención de los investigadores eliminó las células dendríticas de los ganglios linfáticos y otros lugares. Eso acabó con los niveles elevados de células T en el cerebro y con el daño asociado, sin modificar la cantidad de ovillos de tau. Los ratones también conservaron sus capacidades cognitivas. Los resultados se publicaron en Nature Neuroscience el 3 de septiembre de 2026, en un estudio sobre la neurodegeneración mediada por tau.

En términos concretos, el resultado orienta a los desarrolladores de fármacos hacia dianas inmunitarias a las que quizá se pueda acceder sin hacer que un medicamento atraviese la barrera hematoencefálica. La manipulación de las células T ya se ha estudiado ampliamente y algunos enfoques están aprobados para otras enfermedades, pero nada de ello demuestra que exista aquí un tratamiento para el alzhéimer. Los investigadores aún deben comprobar si bloquear la actividad de las células dendríticas en la mediana edad —en lugar de hacerlo desde el nacimiento, como en este estudio— puede ralentizar el daño.

La incertidumbre más importante está en el paso previo: Holtzman afirma que la lesión relacionada con la tau podría liberar material que viaja desde el cerebro hasta los ganglios linfáticos del cuello, donde las células dendríticas lo señalan a las células T. Esa explicación sigue siendo una hipótesis. El equipo busca ahora la señal activadora precisa y el mecanismo que guía a las células T de regreso al cerebro; hasta que esos pasos se identifiquen y se prueben más allá de los ratones, el hallazgo es una posible vía terapéutica, no un tratamiento.

Fuentes — leer los originales(hora de París)

Medical XpressEN
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