Un accesorio solar en la tapa elimina los olores de la basura

Los cubos de basura exteriores son fáciles de ignorar en los países fríos. En los cálidos y húmedos, no. El sol y el calor hacen que los residuos dejados fuera se descompongan más rápido y expandan más olores, y los remedios habituales, los ambientadores y los filtros que atrapan las moléculas de olor, pierden eficacia precisamente en esas condiciones. Un grupo de institutos chinos, dirigido por Jinlong Wang, de la Universidad Normal de China Central, decidió probar lo contrario: dejar que el sol ayude a eliminar el olor.
El ingrediente clave es el dióxido de manganeso, un material barato que ya se utiliza en baterías, tratamiento de agua, purificación del aire, fabricación de vidrio y cerámica. Su propiedad principal es facilitar las reacciones químicas al desplazar electrones. El equipo se centró en el ácido acético, el compuesto responsable del olor agrio, parecido al vinagre, de la basura en descomposición. El dióxido de manganeso lo absorbe y lo descompone. Para mejorar el proceso, los científicos añadieron litio, que modifica la estructura interna del material y la forma en que los electrones circulan por él, un ajuste fino que le permite descomponer las moléculas de olor con mayor eficacia.
La reacción necesita calor, y aquí es donde la luz solar sustituye a la electricidad. El material funciona mediante un llamado proceso fototérmico, que convierte la luz en calor. Los investigadores lo incorporaron a un accesorio transparente de tamaño mediano que encaja en la tapa del cubo de basura. Una lente concentra la luz solar sobre una capa del material catalítico activado por la luz, lo que desencadena la reacción. Según la fuente, el accesorio está diseñado para ser potencialmente compatible con cualquier cubo de basura exterior.
Según la Sociedad Química Estadounidense, el equipo probó la tecnología durante más de 40 días, o unas 1.000 horas, en un entorno de residuos municipales, con distintas frutas, pan y vino tinto. El accesorio descompuso el ácido acético producido por los residuos durante la prueba. Los investigadores señalan el inconveniente: como el método depende de la luz solar, podría ser menos eficaz en días nublados o cuando el cubo está a la sombra.
Para los habitantes de las ciudades cálidas y húmedas, el atractivo es que un dispositivo barato y pasivo podría combatir los olores en el propio cubo, sin electricidad y sin un filtro que cambiar. La fuente describe la idea como potencialmente una de las formas más eficaces, asequibles y sostenibles de controlar los olores de la basura, pero no da ningún precio, ninguna fecha de lanzamiento ni ningún socio comercial. Lo que existe hoy es una prueba de laboratorio llevada al terreno con resultados prometedores, y la cuestión que sigue abierta es si funciona con el tiempo real y en cubos reales.
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