Un prototipo de 50.000 voltios falla al captar niebla en Namibia
En la costa de Namibia, la máquina de Jay Bowles se enfrentó a la distancia entre una demostración en un garaje y una fuente de agua práctica. Había transportado el dispositivo experimental 14.000 kilómetros para una prueba al aire libre cerca de la costa, con el apoyo de investigadores de la Universidad de Namibia en Swakopmund. El prototipo de 50.000 voltios despejó casi al instante la niebla artificial densa en las pruebas controladas, pero tuvo dificultades al aire libre cuando la bruma salina, el viento y una niebla poco fiable afectaron al equipo, según Interesting Engineering.
El principio es la precipitación electrostática. Un cable de alta tensión ioniza las gotas microscópicas de agua suspendidas en la niebla y les proporciona una carga; después, una malla conectada a tierra o unas varillas metálicas atraen las gotas, que se condensan y gotean hasta un colector. El proyecto comenzó con un prototipo más pequeño de dos estacas que consumía 39 vatios, y después evolucionó hasta un sistema de tres estacas, con doble apilamiento y una anchura cuatro veces mayor que la del original. La máquina más grande incorporaba carga solar, un temporizador y uniones de resina impresas en 3D que facilitaban su transporte.
El resultado controlado era prometedor, aunque limitado. Con niebla artificial densa, la máquina despejaba casi al instante el aire circundante. Una versión ampliada consumía 120 vatios y producía 42 mililitros por minuto, lo que suponía aproximadamente 21 mililitros por vatio-hora en esas condiciones. Producir un litro requería unos 48 vatios-hora. Ese resultado reflejaba unas condiciones ideales de laboratorio, no un rendimiento garantizado en el campo.
La costa aportó la prueba que faltaba. Las previsiones que anunciaban ocho horas de niebla densa no coincidieron repetidamente con las condiciones del lugar, donde la niebla solía desaparecer después del anochecer. Cuando regresaba, se formaban gotas en las varillas, pero no en cantidad suficiente para que la recogida resultara práctica. La bruma salina del Atlántico llegaba al lugar pese a que este se encontraba aproximadamente a un kilómetro tierra adentro, penetraba en la electrónica de alta tensión y el transformador, y provocaba arcos eléctricos y fallos en el equipo. El viento añadió tensión mecánica y acabó rompiendo las estacas, lo que redujo la eficacia de la malla.
En términos concretos, el prototipo todavía no es una fuente de agua fiable en el entorno probado. Las redes pasivas para captar niebla llevan años funcionando en el mismo desierto sin electricidad; solo capturan una parte de las gotas suspendidas en el aire, pero requieren poco mantenimiento y siguen operativas en las condiciones salinas de la costa. El sistema electrostático podría capturar potencialmente una mayor proporción de la humedad, pero su consumo energético, su exposición a la corrosión y su peligrosa tensión siguen siendo obstáculos. El desarrollo posterior se centrará en la protección contra la sal, la resistencia al viento y un montaje más sencillo: el trabajo de ingeniería específico necesario antes de que el método pueda competir con la alternativa pasiva.
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