Un robot de Chaifu de 5 toneladas levanta un coche en Shanghái

En la 26.ª Feria Internacional de la Industria de China, inaugurada el lunes en Shanghái, una demostración en directo mostró al robot levantando un vehículo entero. La máquina es el CR5000-3700 de Shanghai Chaifu Robotics. Según la empresa, su carga nominal es de 5.000,36 kilogramos, muy por encima del récord de 2.300 kilogramos que atribuye a FANUC.
La carga nominal es el peso que un brazo está preparado para soportar, y pasar de 2.300 a 5.000 kilogramos no es simplemente cuestión de construir un brazo más grande. Chaifu afirma que el CR5000-3700 tiene un alcance de 3.700 milímetros, y que está orientado a la energía nuclear, el transporte ferroviario, la fabricación de equipos de gran tamaño y los componentes pesados para el sector de las nuevas energías. En estas industrias, mover una pieza grande suele implicar grúas o equipos de elevación, utillajes especializados y coordinación manual, lo que dificulta la automatización. Un robot capaz de soportar ese peso podría encargarse de parte de las tareas de manipulación, posicionamiento y montaje que hoy realizan personas en labores peligrosas. Sin embargo, las cargas más pesadas someten a más esfuerzo a la estructura, al par en las articulaciones, al control del movimiento y a los sistemas de seguridad.
Las decisiones de diseño reflejan ese esfuerzo. Chaifu menciona un reductor RV (Rotary Vector) de gran tamaño desarrollado por la propia empresa, es decir, la caja de engranajes situada en una articulación del robot que reduce la velocidad de rotación y transmite el par; un accionamiento de tres motores para un único eje; y una carcasa de acero fundido. La compañía afirma además que desarrolla y fabrica internamente sus reductores RV, servomotores y controladores. La producción propia puede dar más control sobre el diseño y las mejoras, pero no significa por defecto que sea mejor: el rendimiento de los componentes, la fabricación en serie, la fiabilidad a largo plazo y el coste total aún deben demostrarse en las plantas de producción.
El sistema de control es la segunda parte de la propuesta. Según la empresa, su gama va desde robots de sobremesa de 7 kilogramos hasta modelos de servicio pesado capaces de manejar hasta 6.000 kilogramos, con compatibilidad con EtherCAT, un protocolo de comunicación industrial en tiempo real, control lógico mediante PLC y funciones de soldadura, como el seguimiento de cordón y de arco. Una plataforma común para todos los tamaños podría reducir el desarrollo duplicado y el trabajo de mantenimiento, pero esa ventaja depende de la compatibilidad entre modelos y de la rapidez con la que un robot pueda ponerse en marcha en una línea real.
¿Qué cambia, en concreto? Para el responsable de una planta, la cuestión no es la cifra de la ficha técnica, sino si el robot puede funcionar durante meses, cumplir las tolerancias del proceso y liberar a los trabajadores de levantamientos peligrosos con un retorno de la inversión aceptable. Esas respuestas llegarán con el uso prolongado, no con lo que se ve en la feria. La información publicada no incluye fecha de despliegue, precio ni cliente identificado, así que, por ahora, la cifra de 5 toneladas es un indicador creíble de hacia dónde apunta la robótica pesada china, pero todavía no es una prueba de lo que una fábrica podrá ganar.
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