Los datos para robots salen de las fábricas
En Suqian, los residentes pueden ponerse JoyEgoCam para registrar sus movimientos mientras doblan mantas, limpian mesas o preparan verduras; la comunidad de recopilación de datos para la inteligencia encarnada construida conjuntamente por JD.com y Suqian comenzó a funcionar en mayo de este año. Al mismo tiempo, la aplicación «Mifengpai», de Mifeng Technology, ya está disponible, aunque espera su apertura oficial al público. Entonces, los usuarios podrán alquilar equipos de recopilación, aceptar tareas y obtener ingresos en efectivo tras subir vídeos y datos que superen la revisión.
La escala es la cuestión que este modelo debe responder. En una entrevista grupal celebrada el 31 de agosto, Yao Maoqing situó las necesidades de datos de la próxima etapa de la inteligencia encarnada en «decenas o incluso cientos de millones de horas» y reconoció que ampliar linealmente el modelo actual sería «muy difícil». Las fábricas tradicionales de recopilación de datos concentran robots, equipos de teleoperación, operarios y entornos simulados para repetir tareas como agarrar, transportar y ordenar objetos; si la demanda aumenta de repente, no se puede depender únicamente de incrementar al mismo tiempo las instalaciones, los robots y los teleoperadores.
La estadounidense Figure está probando otra forma de organización. Su proyecto de datos para robots humanoides, Index, funcionó en secreto durante 4 meses. Las personas comunes podían realizar tareas como cocinar, limpiar, lavar la ropa y ordenar estanterías en sus hogares o lugares de trabajo, y subir los datos. A 25 de agosto, Index estaba presente en 108 países; más de 44.000 participantes activos semanalmente habían subido más de 16 millones de vídeos. Figure ha pagado 15 millones de dólares a los contribuidores de datos y planea invertir más de 1.000 millones de dólares en datos y capacidad de cálculo durante los próximos 12 meses.
En China están surgiendo varias vías: Mifeng se acerca más a la externalización colectiva mediante una plataforma; JD.com combina los entornos empresariales con la movilización comunitaria, y Huishui, en Guizhou, incorpora la coordinación del Gobierno y de los recursos locales. El plan de JD.com contempla movilizar solo en Suqian a más de 100.000 ciudadanos y cubrir más de 100 entornos específicos, incluidos hogares, oficinas, fábricas, logística, comercios y servicios de limpieza urbana. El objetivo más amplio es movilizar a más de 100.000 empleados internos y a 500.000 personas externas de distintos sectores, para acumular en 2 años más de 10 millones de horas de datos de entornos reales. Según las autoridades locales, la recopilación existente ya cubre 8 grandes categorías industriales y más de 50 entornos reales, con una entrega anual de más de 10.000 horas de datos de alta calidad.
Para la gente común, lo que existe por ahora es el cobro en efectivo por los datos que superan la revisión, no un sistema salarial estable. En el sector han aparecido ofertas de «15 yuanes por hora» o «120 yuanes al día», pero Yao Maoqing subraya que todavía no existe una tarifa estándar para los distintos entornos: la escasez, la dificultad de acceso y los plazos de entrega modifican el precio. Para las empresas, el valor de desmantelar el modelo fabril reside en llevar los equipos a situaciones reales de trabajo y de vida, no en aumentar sin más el número de recopiladores; esto podría convertir a la propia sociedad en un espacio de producción de datos mucho mayor.
El verdadero obstáculo pasa así de contratar personal a obtener el derecho de acceso al mundo real. Los hogares implican privacidad; las empresas, secretos comerciales; y los hospitales, fábricas, almacenes y centros de atención a mayores también afectan a los derechos de terceros. Que un trabajador sepa reparar coches no significa que pueda entrar en un taller con un equipo y subir todo el proceso. En un contexto en el que el consentimiento individual es la base del tratamiento de la información personal, la Ley china de Protección de la Información Personal exige obtener un consentimiento voluntario, explícito y otorgado con pleno conocimiento; la Ley de Seguridad de los Datos exige que la recopilación se realice por medios legales y legítimos. La cadena en la que las habilidades pertenecen al trabajador, el entorno a la empresa, el equipo lo proporciona la compañía de datos, la plataforma procesa la información y la empresa de robots compra los datos todavía debe responder a quién pertenecen estos y cómo comparten el valor quienes aportan sus movimientos. Por eso, «trabajar para los robots» se parece más a un modelo de producción en formación que a una profesión consolidada.
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