Plantas modificadas activan genes bacterianos en laboratorio

Las plantas ya pueden activar genes de una bacteria del suelo, utilizando una molécula que la bacteria no produce por sí misma. En un estudio publicado el 20 de octubre de 2026 en Nature Biotechnology, un equipo en el que figuran como autores Vivian Zhong, Michaela A. Jones y Jennifer A. N. Brophy modificó Arabidopsis, tomate y álamo para que produjeran un aminoácido sintético, la O-metil-L-tirosina (OMY), y lo utilizó para controlar Bacillus subtilis, una bacteria del suelo.
Los aminoácidos son los bloques de construcción de las proteínas. La técnica en el centro del estudio, la expansión del código genético, añade aminoácidos que las células no utilizan normalmente. Los autores señalan que estos métodos permiten ya incorporar a proteínas diana más de 200 aminoácidos no estándar. El equipo dotó a las bacterias de un par ortogonal de moléculas, una enzima y un ARN de transferencia que solo funcionan con OMY, de modo que la síntesis de proteínas de la bacteria depende de esa molécula.
¿Por qué la OMY? Una versión anterior del trabajo, publicada en bioRxiv, sostiene que probablemente no guarda relación con la química que ya opera entre las plantas y los microorganismos en el suelo agrícola: la OMY no se ha detectado en suelos agrícolas, y sus orígenes biosintéticos conocidos se limitan a bacterias Streptomyces marinas. El preprint añade que una única enzima, MfnG, de Streptomyces drozdowiczii, puede producir OMY a partir de L-tirosina en un solo paso, por lo que una planta solo necesita expresar una enzima para fabricarla.
El resultado central es que la OMY producida por la propia planta basta para activar la bacteria. Según el resumen publicado, la OMY derivada de la planta puede estimular la expresión génica en bacterias, y la expresión inducible y específica de tejido de esa única enzima permite a la planta controlar la actividad microbiana según se necesite. Todo lo descrito es trabajo de laboratorio con tres especies de plantas modificadas. El resumen publicado no menciona ningún ensayo de campo.
Para los investigadores que quieran dirigir la actividad microbiana en las raíces o en el suelo, la ganancia es un interruptor de control que la propia planta puede activar, en lugar de un compuesto químico añadido desde fuera. Los científicos de plantas y los equipos que diseñan microorganismos modificados son los primeros beneficiarios de esa idea. Los extractos no ofrecen calendario y no citan ninguna empresa ni uso comercial.
Fuentes — leer los originales(hora de París)
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