Verdox captura CO₂ en una fundición real durante dos meses

Casi todo lo que sale por la chimenea de la fundición de aluminio de Hydro en Sunndal, Noruega, no es dióxido de carbono. El CO₂ representa solo alrededor de un 1 % de los gases de escape. Durante dos meses, el proceso electroquímico de Verdox funcionó con ese gas, con los contaminantes que lleva el gas real de una fundición.
La dificultad es sobre todo una cuestión de dilución. El material empleado por Verdox contiene quinona, un compuesto químico que captura CO₂ en un estado eléctrico y lo libera en otro. Por tanto, una superficie de captura no puede hacer ambas cosas a la vez. Una fundición en funcionamiento continuo necesita varios bancos de módulos trabajando en distintas fases del ciclo, de modo que llegue constantemente gas de escape nuevo mientras otros liberan CO₂ concentrado. La inversión de Hydro y su trabajo continuo con Verdox son lo que convierte esta prueba en algo más que un resultado de laboratorio o un ensayo con una corriente de gas preparada.
La prueba responde a una pregunta y deja abiertas las demás. Verdox publica una cifra de energía de alrededor de 417 kWh por tonelada de CO₂, unos 1,5 GJ. Pero el material público no indica qué cargas incluye, como los ventiladores y conductos necesarios para mover un volumen muy grande de gas diluido, la limpieza del gas o la compresión. Tampoco dice cuánto dura el material de captura tras años de exposición al gas de la fundición. Los ensayos de ciclos en laboratorio demuestran la química, pero no el historial de mantenimiento de un módulo en servicio. La frecuencia de reemplazo determina el coste de capital, las paradas y los residuos, así que pesa tanto como la electricidad consumida.
El gas capturado es además solo una parte de la cadena. Hay que separarlo, secarlo y comprimirlo hasta una especificación que acepte un operador de gasoducto o de almacenamiento, y después transportarlo y almacenarlo en formaciones geológicas adecuadas, con contratos y seguimiento. La prueba no muestra ninguno de esos pasos. La industria del aluminio también ataca el origen de las emisiones: según Hydro y Rio Tinto, el consumo de ánodos representa alrededor de tres cuartas partes de las emisiones directas de carbono de una fundición. La empresa conjunta ELYSIS, de Rio Tinto y Alcoa, puso en marcha en 2025 una celda de ánodo inerte a escala comercial en la fundición de Alma, y el programa HalZero de Hydro, que utiliza cloruro de aluminio, se encuentra en una fase más temprana.
¿Para quién y cuándo? Para una fundición existente con décadas de vida por delante, donde cambiar el proceso es difícil, la captura puede tener sentido si hay electricidad limpia y almacenamiento asequible. Una planta cercana a una gran renovación de sus líneas de producción se enfrenta a una elección más difícil, porque el dinero invertido en captura compite con el que podría cambiar el proceso en sí. Las fuentes no dan una fecha para las instalaciones comerciales. Otras fuentes de CO₂ son más fáciles: la fermentación y la mejora del biogás producen una corriente más concentrada, que necesita menos separación antes del almacenamiento.
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