Caminar a diario iguala al entrenamiento aeróbico en el asma
En el Instituto del Corazón del Hospital das Clínicas, un grupo de pacientes con asma entrenó en una cinta dos veces por semana, mientras el otro se marcó objetivos semanales de caminata en su vida cotidiana. Después de ocho semanas, un ensayo clínico aleatorizado dirigido por la Universidad de São Paulo (USP) constató que aumentar los pasos diarios controlaba el asma de moderada a grave con la misma eficacia que el entrenamiento aeróbico supervisado entre 52 participantes.
La comparación se diseñó en torno a dos niveles distintos de apoyo. El grupo de entrenamiento aeróbico asistía cada semana a dos sesiones de 45 minutos en cinta bajo supervisión profesional. El grupo de intervención conductual acudía al hospital una vez por semana durante un máximo de 90 minutos para recibir orientación, asesoramiento y estímulo; después, seguía objetivos semanales de caminata con un reloj inteligente que registraba sus pasos.
Los investigadores midieron la actividad física, el control del asma, la calidad de vida y la ansiedad y la depresión al inicio, después de la intervención de ocho semanas y cuatro meses más tarde. Los participantes llevaban un sensor de actividad en la cintura durante el día y otro en la muñeca por la noche para evaluar el sueño. Todos habían recibido tratamiento médico durante al menos seis meses y se les indicó que siguieran tomando la medicación prescrita.
Ambos grupos experimentaron menos síntomas respiratorios y mantuvieron esos beneficios cuatro meses después del programa. El promedio de pasos diarios aumentó en 1.537 en el grupo aeróbico inmediatamente después de la intervención y en 983 durante el seguimiento. El grupo de caminata aumentó en 1.126 y después en 996 pasos. Los investigadores concluyeron que ninguna de las dos estrategias superó a la otra, mientras que la población del estudio se limitó a adultos inactivos, clínicamente estables y con asma de moderada a grave.
¿Y qué significa esto en la práctica? Caminar puede ofrecer a pacientes y médicos una opción no farmacológica más flexible y accesible cuando el entrenamiento supervisado en cinta requiere equipamiento y supervisión profesional periódica. No todos los participantes continuaron con sus actividades: los cambios meteorológicos fueron la principal razón por la que algunos las abandonaron. Pinheiro subrayó que el ejercicio complementa la medicación recomendada por la Iniciativa Global para el Asma (GINA); no sustituye el tratamiento prescrito por un médico.
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