La neurocirugía europea internaliza la impresión 3D para implantes
En un departamento europeo de neurocirugía, la impresora 3D se acerca cada vez más a las personas que utilizan sus resultados. Entre 2020 y 2025, la proporción de departamentos encuestados que afirmaron que sus neurocirujanos realizaban directamente la impresión pasó del 0 % al 20,68 %; la participación de los ingenieros aumentó del 1,18 % al 18,96 %, mientras que la impresión a cargo del personal investigador pasó del 0 % al 12,06 %. Los departamentos que señalaron a una empresa externa como recurso de impresión pasaron del 21,81 % en 2020 al 0 % entre los encuestados de 2025.
Investigadores del University Medical Center Hamburg–Eppendorf y de instituciones de las Fuerzas Armadas alemanas publicaron la comparación en el International Journal of Bioprinting. El estudio abarca 172 cuestionarios completados: 114 respuestas de 44 países en 2020 y 58 respuestas de 19 países en 2025. Dieciséis participantes completaron ambas encuestas, pero los grupos de encuestados no eran idénticos, por lo que los autores consideran los resultados una tendencia a lo largo del tiempo y no una prueba de que cada hospital concreto haya cambiado.
La infraestructura que sustenta este cambio es cada vez más local. La mayoría de los encuestados en 2025 afirmó que se habían creado centros especializados de impresión 3D después de 2020, y los laboratorios internos centralizados eran el modelo de colaboración más habitual. Más de la mitad declaró tener un mejor acceso a la capacidad de impresión desde 2020. Las aplicaciones limitadas a casos aislados pasaron del 20 % en 2020 al 0 % en 2025, un patrón que los investigadores relacionan con la incorporación de la impresión a los flujos de trabajo clínicos recurrentes, aunque su uso rutinario seguía siendo comparativamente limitado.
El cambio más relevante afecta a lo que se imprime. La planificación quirúrgica y la formación de residentes siguieron siendo usos consolidados, mientras que la fabricación de implantes pasó del 0 % de los encuestados en 2020 al 27,58 % en 2025. Esto lleva la tecnología más allá de los modelos utilizados para la visualización y la simulación, hacia piezas que pueden desempeñar un papel directo en el tratamiento. Por ello, los investigadores señalan la precisión, la biocompatibilidad, la gestión de calidad y los requisitos regulatorios como preocupaciones cada vez mayores; sin embargo, los procedimientos formales de evaluación de la calidad seguían siendo limitados.
En concreto, más de la mitad de los encuestados en 2025 afirmó tener un mejor acceso a la capacidad de impresión 3D, mientras que el 27,58 % de los encuestados de 2025 declaró fabricar implantes. La encuesta todavía no demuestra efectos sobre el tiempo quirúrgico, las tasas de complicaciones, los resultados de los pacientes o la rentabilidad. Alrededor del 38 % afirmó que había investigaciones en curso, y los autores reclaman estudios prospectivos y medidas estandarizadas antes de poder evaluar el efecto clínico entre instituciones.
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