LITILIT abre en Vilna una fábrica de 3.000 láseres de femtosegundo/año

Una fábrica de 4.000 m² ha abierto en Vilna, en el emplazamiento Sirin Park Gariūnai, y sus fundadores quieren que produzca 3.000 láseres de femtosegundo al año en su punto álgido. LITILIT, la empresa lituana que está detrás del proyecto, ha destinado 6 millones de euros (unos 6.740.400 dólares) al edificio y a las líneas que lo ocuparán. Su cofundador y consejero delegado, Nikolajus Gavrilinas, asegura que el momento es el adecuado, porque la demanda llega de Europa, Norteamérica y Asia a la vez.
Estos láseres escasean por una razón sencilla. Emiten pulsos de luz muy breves que pueden cortar materiales delicados, como los chips informáticos, y en cirugía pueden extraer tejido sin quemar lo que lo rodea. Ese proceso, conocido como ablación en frío, es lo que les da su valor. Sin embargo, las máquinas se han construido en gran medida a mano, de forma compleja y no estandarizada, y eso ha limitado el mercado. Según las cifras de la empresa, alrededor de 9.600 unidades se fabricaron en todo el mundo el año pasado.
La respuesta de LITILIT es un diseño modular simplificado combinado con una fuerte automatización robótica. Los láseres compactos alcanzan alrededor del 20 % de eficiencia eléctrico-óptica y son la mitad de grandes que los modelos industriales estándar, lo que, según la compañía, podría permitir integrarlos en líneas de montaje. La tecnología se remonta a 2014 y se apoya en patentes internacionales clave, incluidos avances desarrollados con el Centro de Ciencias Físicas y Tecnología de Lituania (FTMC). La planta está diseñada para funcionar con una plantilla reducida de 150 empleados, porque la mayor parte del trabajo está automatizada.
Para un fabricante de chips, de equipos para centros de datos o de dispositivos médicos, lo que cambia es el suministro de un componente que era difícil de conseguir en volumen. LITILIT se fija como objetivo 1.000 láseres en su primer año, y después hasta 3.000 al año, y afirma que atenderá a clientes en los tres continentes. Sus costes más bajos y plazos de entrega más cortos son afirmaciones no cuantificadas: la empresa no ha publicado precios. El siguiente paso es la replicación. Gavrilinas declaró que «la planta de Vilna es solo la primera parada» y que el modelo se copiará en otros países con socios internacionales, sin calendario fijado.
Las cifras son propias de la compañía, y los objetivos de producción aún no se han alcanzado en una línea en funcionamiento. El mercado mundial de láseres ultrarrápidos se valoró en 2.860 millones de dólares en 2025 y se prevé que alcance los 5.830 millones de dólares, una previsión que tampoco tiene fecha. Esas cifras enmarcan la ambición de la planta, y la fábrica de Vilna demostrará en los próximos años si la automatización puede dar los volúmenes que sus fundadores persiguen.
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