Primer ensayo humano de un catéter que analiza la química de la placa

En una mañana de agosto, en la sala de hemodinámica de UC Davis, el equipo de imagen terminó la última de diez exploraciones de la primera prueba de un nuevo dispositivo en personas. El equipo del Centro Nacional de Tecnologías Biofotónicas Intervencionistas (NCIBT) llevaba tiempo trabajando para llegar a este punto, y el dispositivo es obra de los ingenieros y clínicos del laboratorio, no de la línea de productos de una empresa.
El catéter es un tubo fino y flexible que viaja por las arterias coronarias hasta el corazón latiendo. Combina dos métodos de imagen. La imagen de tiempo de vida de fluorescencia (FLIm) mide el tenue brillo natural de la pared arterial, que refleja su composición bioquímica. La tomografía de coherencia óptica sensible a la polarización (PS-OCT) mide la luz dispersada por ese mismo tejido para cartografiar su microestructura. Mientras el catéter se retira y toma imágenes en directo, registra ambas cosas a la vez, cubriendo un tramo de 80 milímetros de arteria coronaria en dos segundos. Julien Bec, que diseñó y construyó el catéter y la consola de imagen, describe así el logro: «Esto suele hacerlo una gran empresa».
La razón por la que importa la química es clínica. Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en Estados Unidos, y la acumulación de placa puede provocar infartos y accidentes cerebrovasculares. Las herramientas de catéter actuales, como la tomografía de coherencia óptica y la ecografía intravascular, muestran la estructura de un vaso pero no su bioquímica, que desempeña un papel importante en que la placa se vuelva inestable y se rompa. El dispositivo se probó primero en modelos animales y en muestras de arterias coronarias humanas. Su estudio en humanos, el primero, es el paso que lo pone a prueba en pacientes vivos, al amparo de una autorización de la FDA para un dispositivo en investigación que cubre 10 pacientes.
Para los cardiólogos, la ganancia sería un segundo tipo de información durante el mismo procedimiento: la composición de la placa, no solo su forma. Según Jeffrey Southard, el cardiólogo intervencionista que dirigió las pruebas, el catéter puede mostrar la acumulación antes de que se convierta en una estenosis, es decir, el estrechamiento anormal de un vaso, y su química puede apuntar a inflamación y riesgo de rotura. Esas señales podrían ayudar a decidir cómo y dónde colocar los stents y qué fármacos utilizar, decisiones que, según Marcu, influirán en los resultados a largo plazo. El siguiente paso del equipo es ampliar el estudio, y Marcu espera que el dispositivo se utilice algún día en las salas de hemodinámica para orientar el tratamiento. El anuncio no ofrece una fecha para esa ampliación ni para un uso más extendido, así que, por ahora, para los pacientes el cambio sigue siendo una perspectiva de investigación.
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