Asumir riesgos anticipa más consumo de alcohol, según un estudio

Cada cuatro semanas durante un año, los participantes con trastorno por consumo de alcohol, término clínico para referirse al consumo problemático, abrían un teléfono inteligente y jugaban a breves juegos. Cuatro tareas medían la inhibición de respuestas (contener un reflejo automático), la memoria de trabajo, la toma de riesgos y el muestreo de información (cuántas pruebas reúne una persona antes de decidir). Entre sesiones, respondían cada dos días a cuestionarios sobre su consumo. El doctor Hilmar Zech, del Hospital Universitario de Wurzburgo y de la Universidad Técnica de Dresde, y el doctor Lorenz Deserno, del laboratorio de Wurzburgo, siguieron a 603 personas, en su mayoría con un trastorno leve a moderado, y registraron qué cambios se producían primero.
Hasta ahora, la mayor parte de las pruebas procedían de estudios puntuales que miden a las personas en un solo momento. Estos estudios habían vinculado el trastorno por consumo de alcohol con un control cognitivo más débil y con decisiones más arriesgadas, pero una fotografía de un instante no permite saber si primero llegaron las decisiones arriesgadas o la bebida. Esa laguna es importante, porque el trastorno contribuye en gran medida a la discapacidad y la muerte en todo el mundo.
Las variaciones mensuales en la toma de decisiones predecían el consumo del mes siguiente. Cuando los participantes asumían más riesgo en un contexto de apuestas mixtas, y menos en un contexto de pérdidas, bebían más al mes siguiente. Cuando disminuían los sesgos en el muestreo de información, bebían más en el mes posterior. La flecha iba en un solo sentido: el patrón no aparecía en sentido inverso, ni siquiera después de tener en cuenta cuánto habían bebido ya los participantes.
Otros rasgos no seguían ese camino. Las fluctuaciones del autocontrol, es decir, la inhibición de respuestas y la memoria de trabajo, y de la toma de riesgos impulsada por la recompensa no estaban asociadas a cambios en el consumo. Cameron S. Carter, director de redacción de la revista, señala que la toma de decisiones no puede medirse de forma fiable solo con entrevistas o autoinformes, y por eso el equipo creó versiones para teléfono de las tareas experimentales. El estudio todavía no ofrece ningún tratamiento.
Para las personas que viven con un trastorno por consumo de alcohol y para los profesionales sanitarios que las acompañan, la posible ventaja está en el momento oportuno. Si un teléfono puede señalar los periodos en que aumenta la toma de riesgos, una advertencia o un empujón podría llegar antes de un periodo de alto riesgo, y no después. Carter describe el objetivo como «intervenciones en tiempo real basadas en mecanismos». El estudio no dice cuándo podrían llegar estas herramientas a las consultas, y solo puso a prueba la predicción, no ninguna intervención.
Comentarios
Cargando el hilo…
Inicia sesión para escribir un comentario. Iniciar sesión