El ictus separa el uso de herramientas del razonamiento físico
Una herramienta conocida aparecía en una fotografía. El participante debía mostrar cómo se utilizaba; en otra parte de la prueba, tenía que predecir cómo interactuarían los objetos. En la Universidad Thomas Jefferson, los investigadores descubrieron que ambas capacidades podían disociarse en 11 pacientes con ictus en el hemisferio izquierdo.
Se trata de la apraxia de las extremidades: la dificultad para utilizar herramientas pese a conservar un control motor y una cognición normales. Puede aparecer tras daños en el hemisferio izquierdo del cerebro, afecta a aproximadamente una cuarta parte de los supervivientes de un ictus y también se observa en enfermedades como el alzhéimer. El problema no se debe simplemente a una falta de fuerza o de comprensión.
El hallazgo cuestiona una teoría extendida según la cual saber utilizar un martillo y comprender cómo interactúan físicamente los objetos constituyen una sola habilidad. Un paciente sin apraxia utilizó correctamente las herramientas, pero tuvo un rendimiento deficiente cuando se le preguntó cuál de dos bolas era más pesada después de una colisión. Otro paciente con apraxia mostró el patrón contrario. Esos perfiles aparecieron en solo dos pacientes, pero los investigadores afirmaron que demostraban que el uso de herramientas y el razonamiento físico son independientes.
Aaron Wong dirigió el trabajo junto con investigadores del Instituto de Investigación de Rehabilitación Jefferson Moss. En una investigación en curso presentada en el servidor de prepublicaciones bioRxiv, el equipo desarrolló tareas sin herramientas con bolas, rampas y palancas, y después propuso a los participantes tareas separadas con herramientas desconocidas. Una vez más, algunas personas rindieron mejor en una de las capacidades que en la otra. La coinvestigadora Laurel Buxbaum señaló que el uso de herramientas podría depender en parte de simular mentalmente los movimientos del cuerpo, o bien constituir una capacidad diferenciada.
En términos concretos, el posible beneficio sería para las personas con apraxia de las extremidades, que quizá no compartan la misma dificultad subyacente: los resultados podrían ayudar algún día a los investigadores a diseñar terapias más específicas, en lugar de tratar el uso de herramientas y el razonamiento físico como un único problema. Ese beneficio sigue siendo una posibilidad futura. El estudio publicado en Cortex evaluó a 11 pacientes con ictus, mientras que los hallazgos relacionados forman parte de un trabajo en curso presentado como prepublicación en bioRxiv, no de un tratamiento.
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