Qnetic prueba a baja velocidad su volante de inercia Pulsar

Dentro de un cilindro de acero, un rotor de fibra de carbono gira en el vacío a más de 11.000 rpm, sostenido sobre su eje central por cojinetes magnéticos para que casi nada roce. Ese es el corazón de Pulsar, un prototipo de almacenamiento por volante de inercia que la startup Qnetic, con sede en Sacramento, ha empezado a probar en su centro tecnológico de Shanghái. El equipo sigue en pruebas a baja velocidad. Todavía no se ha instalado en ninguna red eléctrica.
El principio es antiguo, los materiales son nuevos. El excedente de electricidad empuja el rotor hasta alta velocidad, y la energía se almacena en forma de movimiento. Cuando hace falta potencia, un generador convierte ese movimiento de nuevo en electricidad y el rotor se frena. Cuanto más pesado y rápido es el rotor, más energía retiene, y por eso la resistencia de la fibra de carbono es tan importante para la empresa. Los volantes de inercia se han usado sobre todo en descargas breves, de minutos o incluso segundos, como la alimentación de respaldo de centros de telecomunicaciones y centros de datos. Qnetic quiere llevarlos al almacenamiento de larga duración en la red.
El argumento contra las baterías de ion-litio es el que Pratt repite una y otra vez. Las baterías suelen cargarse y descargarse una vez al día, y se debilitan con cada ciclo. Hace cinco años, cuando Qnetic formulaba su concepto, los grandes sistemas de baterías en contenedores empezaban a generalizarse, y Pratt afirma que entonces las baterías eran «demasiado caras», con la degradación como principal problema. Sostiene que desde entonces se han invertido miles de millones en la química de las baterías sin resolver la vida útil por ciclos ni la vida útil por el paso del tiempo. La apuesta de Qnetic es que un volante de inercia puede ciclar repetidamente sin perder capacidad.
Las pruebas hasta ahora son tempranas. En septiembre, Qnetic informó de que Pulsar había completado sus primeros 100 ciclos continuos de carga y descarga sin fallos ni pérdida de capacidad, una primera prueba y no un récord de vida útil. Por separado, el motor produjo 130 kW con una eficiencia del 97,3 %. La empresa ha instalado en Sacramento una fábrica y su sede para producción en pequeñas series, y el Distrito Municipal de Servicios Públicos de Sacramento (SMUD) probará Pulsar en un proyecto piloto dentro de una iniciativa del Instituto de Investigación de la Energía Eléctrica, con arranque previsto en el primer semestre de 2027.
Para una eléctrica, la promesa es una unidad que pueda ciclarse cada día durante años sin el desgaste que muestran las baterías. El diseño previsto llegaría a 500 kWh, es decir, cuatro horas de almacenamiento a una potencia nominal de 125 kW. Pero esa ampliación depende de un rotor más resistente que todavía está en desarrollo, y Pratt reconoce que la empresa se adentra en terreno nuevo con los rotores de material compuesto, y que la capacidad y las economías de escala siguen siendo obstáculos. El competidor Amber Kinetics también desarrolla una versión de sus unidades de 32 kW para instalarlas sobre el suelo en contenedores marítimos de acero. Que Pulsar llegue a la red lo decidirá el proyecto piloto de 2027, no el laboratorio.
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