El rover FLIP ejecutará la primera IA de lenguaje en la Luna

Pida a un rover en la Luna que reaccione a lo que ve y la respuesta llegará tarde. El principal científico de HPE, Mark Fernandez, lo expuso sin rodeos en una rueda de prensa: incluso en la Luna, los datos que llegan a los operadores están «desfasados», y los soviéticos, según dijo, perdieron dos rovers por errores de los operadores causados por el retraso. El rover FLIP, construido por Astrolab y previsto para viajar a la Luna a partir de noviembre de 2026, está diseñado para probar una solución. Transporta 20 cargas científicas, entre ellas un cartógrafo 3D por lidar, y un ordenador de altas prestaciones de HPE que será el primero en ejecutar en la superficie lunar modelos de lenguaje de gran tamaño (LLM), es decir, programas de IA que procesan y resumen textos.
El planteamiento se apoya en misiones anteriores. La sonda china Chang'e-6 aterrizó en la cara oculta de la Luna en 2024 y utilizó algoritmos básicos de IA y redes neuronales para la navegación autónoma. Los rovers marcianos de la NASA Curiosity y Perseverance llevan años desplazándose de forma semiautónoma por trayectorias preprogramadas, pero sus ordenadores de a bordo son comparables a portátiles de finales de los noventa. El Spaceborne-4 es distinto: combina una CPU de 64 bits con una GPU, un chip capaz de ejecutar muchas tareas de cómputo en paralelo, como hacen los ordenadores de borde avanzados en la Tierra.
HPE no esperó años para construir hardware reforzado para el espacio. Envió tres ordenadores Spaceborne a la Estación Espacial Internacional (EEI) para probar la idea en condiciones más suaves. Los Spaceborne-2 y Spaceborne-3, lanzados en 2021 y 2024, ejecutaron en 2025 el modelo Llama 3.2 de Meta en el marco de la iniciativa «Space Llama», para ayudar a los astronautas a agilizar tareas de investigación. En lugar de endurecer los chips, HPE recurrió a un software que supervisa el sistema y detecta los errores causados por las partículas cósmicas cargadas. Cuando la radiación se dispara, reduce la potencia y la velocidad del ordenador para proteger la electrónica. Ambos ordenadores completaron operaciones de más de dos años en la estación, algo que no se esperaba inicialmente.
La Luna es un lugar más hostil. A bordo de la EEI, las temperaturas rondan los 20 °C; en el polo sur lunar, donde FLIP buscará hielo de agua, oscilan entre 80 °C en zonas iluminadas y -200 °C en zonas de sombra. La radiación cósmica allí es casi tres veces más intensa que dentro de la estación, que además se beneficia del campo magnético terrestre. Cordova, de la Laboratorio Nacional de la EEI, calificó las condiciones de la estación de relativamente controladas en comparación. Aun así, el Spaceborne-4 mantiene la misma arquitectura protegida por software y evacúa el calor sobrante a través de los radiadores del rover. Scott Wiest, director de tecnología de HPE, afirmó que se espera que el ordenador dure toda la vida de la misión, prevista como una empresa de 10 días.
Para los equipos que manejan este rover, la primera ganancia es una prueba: si los modelos resisten, los experimentos de FLIP mostrarán si la IA de a bordo puede ayudar a una navegación segura y reducir los datos que se envían a la Tierra, a partir de un lanzamiento previsto para noviembre de 2026. FLIP es además el primero de una serie de vehículos de Astrolab contratados por la NASA, entre ellos futuros buggies que trasladarán a los astronautas de Artemis por la superficie. El beneficio mayor, tal como lo plantean Cordova y Fernandez, está en las misiones lejanas, donde esperar a la Tierra cuesta tiempo y datos. Roser Almenar, investigadora en IA y derecho espacial de la Universidad de Valencia, ve en los LLM «un potencial enorme» para Marte y más allá, pero advierte de que estos sistemas «pueden producir información inexacta o engañosa» y de que, en el espacio, incluso un pequeño error puede tener consecuencias graves.
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