Paneles magenta mantienen la cosecha de brócoli en un ensayo sueco

Bajo una fila de paneles solares, en un emplazamiento experimental de la granja Kärrbo Prästgård, en Suecia, crece brócoli bajo una luz magenta. Estos paneles no bloquean el sol como los convencionales: son semitransparentes, y su color es precisamente lo importante.
La idea se llama agrivoltaica, es decir, combinar cultivos y paneles solares en el mismo terreno en lugar de repartirlo. El obstáculo es sencillo. Un panel estándar es opaco, así que las plantas que quedan debajo reciben menos luz de la que necesitan para la fotosíntesis, el proceso mediante el cual convierten la luz solar en materia vegetal. Los ingenieros llevan tiempo intentando compartir la luz por longitudes de onda, algo parecido a como los gobiernos reparten las señales de radio y televisión en bandas de frecuencia separadas. Un estudio de 2020 ya había probado paneles que dejaban pasar la luz roja: el rendimiento de la albahaca se mantuvo estable bajo ellos, mientras que el de la espinaca bajó.
El nuevo estudio prueba un diseño diferente. Sus paneles dejan pasar la mayor parte de la luz roja y algo de luz azul, lo que proyecta una luz magenta sobre las plantas, y convierten el resto en electricidad. El brócoli cultivado bajo ellos tardó 25 días más en cosecharse, pero produjo aproximadamente el mismo rendimiento. Los paneles también redujeron el déficit de presión de vapor, una medida de cuándo las plantas deben cerrar sus estomas para no perder demasiada agua. La biomasa aumentó entre 2,8 y 4,5 veces en comparación con las plantas sin sombra, y los autores señalan que esto podría haber mejorado la eficiencia con la que las plantas convierten la luz en crecimiento. Los niveles de calcio, magnesio y fósforo fueron superiores o similares a los de las plantas sin sombra, mientras que el hierro, el cobre y el zinc estaban ligeramente por debajo.
Se trata solo de un estudio preliminar. Un emplazamiento en un solo país, durante un único periodo de crecimiento, no puede demostrar que el resultado se mantenga en parcelas más grandes, en otras estaciones o bajo otra luz solar. El estudio apunta como próximos pasos a parcelas más amplias, varias temporadas y climas distintos.
Para un agricultor en una región soleada, el atractivo es que una misma extensión de terreno pueda producir a la vez un cultivo y electricidad. El estudio de 2020 calculó que los agricultores que cultivaban espinacas bajo un diseño de paneles distinto podían obtener un 35 % más de ingresos vendiendo ambos. La escala es otra cuestión. Los estudios climáticos sugieren que el enfoque podría funcionar especialmente bien en una amplia franja soleada de Estados Unidos, desde Texas hasta Nebraska y hacia el oeste, hasta California. Destinar solo el 1 % de la superficie agrícola estadounidense a la agrivoltaica podría cubrir hasta un 20 % de las necesidades eléctricas del país. Son estimaciones máximas, no resultados medidos, y el estudio no indica cuándo podrían llegar a las granjas paneles como estos.
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