Primer propulsor chino de 10 MW para rompehielos, sin probar en el mar

Un martes en Shanghái salió de la línea de producción una unidad de propulsión de 10 MW destinada a rompehielos polares. Es la primera de este tipo fabricada en China y está diseñada para romper hielo de hasta 2,1 metros de grosor, según la empresa.
La máquina es un propulsor en góndola: un motor y una hélice alojados en una cápsula que cuelga por debajo del casco y gira para dirigir el barco. Powermaster Marine, la empresa de Shanghái que lo ha desarrollado, afirma que la unidad es totalmente eléctrica y puede girar 360 grados completos, lo que permite a un rompehielos empujar el hielo tanto hacia delante como hacia atrás con el mismo equipo. Los buques polares sufren impactos repetidos contra el hielo y temperaturas muy por debajo de cero, así que la cápsula debe ser estructuralmente resistente, ofrecer una potencia constante y funcionar durante años. Hasta ahora, China ha dependido de proveedores extranjeros para esta categoría de equipos.
Antes de su envío, la unidad superó pruebas a escala real en una plataforma nacional de plena carga de 40 MW, la primera prueba de este tipo en China. El programa incluyó 18 verificaciones, con ensayos de sobrecarga del 150 % y de sobrevelocidad del 120 %, por encima de los límites nominales de funcionamiento de la unidad. Zhou Hao, presidente y director general de Powermaster Marine, afirma que el propulsor puede entregar 160 % de su par nominal en condiciones de rompehielos. Se trata de cifras de la propia empresa, recogidas por medios chinos.
Los próximos pasos están programados, pero aún no se han dado. Se espera que el propulsor llegue a un astillero europeo a finales de noviembre, con la instalación en un buque prevista para febrero de 2027 y las pruebas a bordo en junio. La disponibilidad para la entrega se espera entre agosto y octubre. Hasta que se complete esa prueba a bordo, el sistema no ha operado en el mar a bordo de un barco. El pedido anterior que Powermaster Marine obtuvo en febrero de 2025, para un sistema en góndola de gran potencia y clase de hielo elevada, es según el Shanghai Observer el primer pedido de este tipo en China y, según ese medio, sitúa a la empresa como segundo proveedor mundial de este equipo, tras el grupo suizo ABB.
Para el programa polar chino, la ganancia es una cadena de suministro que no empieza en el extranjero. Wang Peng, investigador asociado de la Academia de Ciencias Sociales de Pekín, declaró al Global Times que llevar esta tecnología de los bancos de pruebas a los buques reales podría fortalecer la industria nacional de equipos marinos y elevar las exigencias a sus proveedores. Para armadores y astilleros, la pregunta clave es la que responderán las pruebas de junio: si una unidad probada en tierra se comporta igual una vez instalada en un casco, en el hielo. El anuncio llega cuando China amplía su investigación polar, después de que los rompehielos de investigación Xuelong y Xuelong 2 regresaran a Shanghái el 30 de septiembre tras la 16.ª expedición del país al océano Ártico.
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